Rompió esquemas y cambió los planes.
A 70km, las cosas suenan raras, pero sólo nos hemos cambiado por otros labios que también saben a sal.
Por un par de corazones desafinados que parecen entenderse bien.
Vivía revolviendo sueños en noches largas y sábanas en tardes al azar.
Y entonces llegó alguien que me dijo que el miedo nunca es buen compañero, y menos cuando llega el invierno.
Y eso que yo, al frío, ya la había ganado la partida. Y a los febreros, el amor.
Que puede que me esté acostumbrando a tus manos, a la oscuridad de tus pupilas, a compartir mi banco antes de cenar.
Aunque un corazón amigo planee encontrarme en junio y no darse por vencido.
Aunque consumiera el amor tan fuerte aquella vez, que piense que ya no queda más, por muchos domingos que vengan.
Pero puede que la vida trate de eso. De encontrar a la persona imperfecta que olvide esquemas y desencaje los planes. Y que ya de amar, se encargue el corazón.
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martes, 16 de octubre de 2012
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