Este año ha sido grande. Has sido grande. Empezaste llorando cuando nadie te veía los recuerdos de un amor que ya había terminado. Te hiciste fuerte y tomaste una decisión que cambió cuando llegó la hora de la verdad. Confiaste el secreto de un amor una tarde de frío a las puertas de la facultad. Hiciste a un lado el orgullo y dejaste que el corazón hablara un 3 de marzo que te devolvió la sonrisa. Y entonces volviste a respirar. Ordenaste vidas y desencajaste sábanas. Vaciaste vasos y llenaste la caja de zapatos. Marcaste labios con un par de besos sucios, pero rechazaste a cualquier chico de la zona que intentara conocerte. Y entonces llegó junio y te diste cuenta de que estabas cansada de esperar. De que ya eras fuerte. De que querías seguir, con o sin él. No necesitaste su respuesta, sólo la brisa fresca de Pirineos y un par de conversaciones a orillas del río antes de desayunar. Después desapareciste entre vías, trenes y capitales y encontraste sonrisas al otro lado del teléfono. Sonrisas antes de dormir y el recuerdo de unas manos que te abrazaron ese julio. Y entonces encontraste un octubre que te demostró que si pierdes el miedo aparecen las ganas de volverse a enamorar. Y así aparecieron las ganas de quererle, las ganas de él, de dormir en su cama y verle sonreír. Nunca te habrías imaginado que la ropa interior roja te llevaría hasta sus labios. Ni que te enamorarías de la curva entre su cuello y su hombro. Pero has añadido un uno y has aprendido a saltar.
Sin duda, este año ha sido grande. Has aprendido la diferencia entre estar enamorado y no dejar de querer. Te has despertado con la resaca de un amor que algunas noches arañaba el corazón. Has aprendido a no dejarte vencer y a perder el orgullo por quien de verdad vale la pena. Has aprendido que el alcohol no ayuda a olvidar, pero que también te da buenas noches. Que las personas más pequeñas esconden un corazón demasiado grande para esta ciudad. Que vale más la forma en que sus ojos te miran que cualquier par de manos al azar. Has encontrado una habitación desastrada con una cama alta. Y aún te preguntas cómo puede caber tanto amor en una estancia tan pequeña. Cómo pueden una colcha azul y su respiración entrecortada hacerte llorar de alegría.
Empezaste el 2012 sin saber lo que querías. Pedías amor, buscabas olvidar y darle un respiro a tu agotado corazón. Y le encontraste a él y a sus cinco sonrisas.