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martes, 14 de mayo de 2013

Que aquí tu pequeña crece,y tu ya no tienes ni idea

Esto parece una montaña rusa.
Que si te olvido y me persigues.
Que si te busco y no te encuentro.
Y de repente me veo hablando de amor al mediodía y no puedo esconder la sonrisa.
Y luego vuelvo a casa y me desespero entre los libros que me dicen que cada vez ya queda menos.
Parecía mentira que en una vida tan corta pudiera aprenderse tanto. Que podamos cambiar el amor por desamor en cuestión de meses. Que ya no sepa de ti. Que acabara con un corazón tan roto. 
Parecía mentira que pudiera llegar el día en que no te necesitara a mi lado. Aunque a veces me canse de fingir y no sea capaz de no echarte de menos.
Pero la vida ha seguido acelerando. 
Ha seguido ganando y he ganado sintiendo.
Han pasado días.
Han pasado vidas, y cielos y canciones.
Has pasado tu.Y tu febrero y aquel abril que se quedó atascado entre el miedo y tu puta indecisión.
Y te he buscado. Los días en los que ni el orgullo me quitaba las ganas de escucharte decir que todo iría bien. Las noches en que necesitaba saber que alguien; que tu, seguías creyendo en mi. Y me duele saber que si he sido fuerte, no ha sido gracias a ti.
Ha sido por este verano. Por los viajes en tren y las horas muertas. Por un 21 de octubre y un 18 de enero. Por las sonrisas torcidas, el lunar en la barriga, el pelo revuelto y un pequeño Tambor. Por mis ojos, mis labios y mi orgullo. Por su boca, su dulzura y su sonrisa. No tenía ni moto ni horas largas cara a la pantalla. No tenía tu facilidad de arreglar descosidos. Ni siquiera conocía el amor. Pero, ¿sabes? Tiene ganas de mí y de mis cambios de humor. Tiene esa forma de mirar que sé que aún no me he ganado. Tiene cinco sonrisas que me vuelven loca y tres razones para hacerme feliz. 
El problema fue que no eras tu, que dolía cambiarte. 
¿La solución? 
Que era él. Y por eso me arregló el corazón en vez de dejarme sola.

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