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domingo, 16 de noviembre de 2014

Goodbye my lover

No nos quedará París, amor. Ni nos quedarán las noches en la playa ni los abrazos a casi empezar. Te quedarás tu, y se quedarán mis ruinas. Y llegará el invierno y descubriré la poesía. Cuando el frío venga de todas partes menos de fuera en pleno abril. Y será el verano más febrero de cualquier año. Y será el polvo de estrellas el único que me lleve a la cama. Y será la historia con más amor y menos andenes que se haya visto. Con más finales que principios, y con los kilómetros más putos que se puedan encontrar entre dos ciudades. No volveré a pensar en el mismo norte. Ni llegaré a mandar ninguna carta. Me ahogaré entre agua salada, que no de mar, y me romperán tantas canciones que seré más versos de los que jamás he escrito. Apretarás el gatillo apuntando al pecho izquierdo y me volarás las sonrisas, la inocencia, el orgullo y la primavera. Y yo sólo te diré que te lances al mar que no es el nuestro. Y que te comas el océano como nunca quisiste comerte la carretera. Nunca supiste ser valiente. Y entender que tener cojones era subirse a un tren como quien se lanza a las vías, sin abrocharse el cinturón y sin paracaídas. Que era lanzarse al vacío para colgarte del precipicio de una mirada antes de que llegara el invierno.

Y ojalá no entendáis de lo que hablo.

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