Seguidores

jueves, 24 de mayo de 2012

M.

Y vuelves a sentirte así. Pequeñita. Frágil. Débil. Tu, que habías aguantado todos los golpes. Tu, que ya no buscabas eso que la gente llama amor. 
Mayo se gira y se ríe. Te susurra al oído que aún quedan un par de días para que pueda hacer de las suyas. No pensarías que te ibas a escapar, ¿verdad? 
Intentas contener las lágrimas y hacerte fuerte. No, el pasado no puede perseguirte de esa manera. Pero parece que alguien ha abierto ese rincón de tu corazón cabeza que estaba sellado y ha dejado que los recuerdos se escapen a intervalos. Cuando menos lo esperas. Cuando más duelen. Cuando empiezas a pensar que Mayo ya no puede hacerte daño. Entonces aparece ese maldito mes con la sonrisa en los labios y evoca viejas memorias. De las que se abren pase entre las heridas cicatrizadas y te golpean de nuevo. De las que juraste olvidar y no recordar nunca. 

¿Pensabas que me había olvidado? Tranquila, que no estás sola. Vengo a hacerte compañía, y traigo miles de  imágenes congeladas en el tiempo, fotografías instantáneas sacadas de tu propia memoria. No te preocupes que yo me encargo; no voy a dejar que te olvides de nada. Siempre estaré aquí, a tu lado.

No hay comentarios: